Partir lo que no cabe en un correo
Un documento de 40 megas en cuatro trozos de diez, que sí pasan el filtro del buzón sin tener que recurrir a enlaces de descarga.
Parte un documento por rangos, saca solo las páginas que te interesan o separa cada una en su archivo. Se divide en tu propio dispositivo: no se sube a ningún servidor.
Por ejemplo, 1-3, 4- parte el documento en dos: las tres primeras páginas y el resto. Puedes usar 5-1 para que salgan al revés.
Pulsa sobre las páginas que quieras sacar. Saldrán todas juntas en un solo PDF, ordenadas de menor a mayor.
🔒 100 % privado — tu documento se divide en tu dispositivo y no se sube a ningún servidor.
Hasta 300 páginas y 100 MB por archivo, que es donde empieza a sufrir la memoria del navegador. Si salen varios PDF se descargan juntos en un ZIP. Un documento protegido con contraseña no se puede dividir: te avisará.
Se abre en el momento y te enseña todas sus páginas en miniatura, numeradas. Así eliges mirando en vez de contando de memoria.
Por rangos, marcando páginas sueltas con un clic, o cada página en su propio archivo. Debajo te digo cuántos archivos van a salir.
Si sale un solo PDF, se descarga directo. Si salen varios, van juntos en un ZIP con el número de páginas en cada nombre.
Son tres cosas que se confunden constantemente y que llevan a descargar el archivo equivocado. Vale la pena separarlas.
Dividir reparte el documento entero: cada una de las páginas acaba en alguno de los archivos que salen. Si partes un PDF de 10 páginas en 1-4 y 5-, obtienes dos archivos y entre los dos está todo. Es partir una tarta.
Extraer es distinto: sacas unas páginas concretas a un archivo nuevo y el resto no va a ninguna parte. De ese PDF de 10 páginas puedes extraer la 2 y la 7 y quedarte con un documento de dos páginas. Es cortar una porción. El original, en los dos casos, no se toca: aquí nunca se modifica el archivo que sueltas, solo se generan copias nuevas.
La confusión importa porque mucha gente busca «dividir» cuando lo que necesita es «extraer», y acaba con seis archivos cuando quería uno.
Aquí las páginas se cuentan por su posición física en el archivo, empezando por 1. Eso no siempre coincide con el número impreso: en un libro escaneado con portada, créditos e índice, la página que lleva impreso el número 1 puede ser la sexta del archivo. Y en un documento con portada, lo que tú llamas «la primera página del contenido» suele ser la 2.
Por eso esta herramienta enseña todas las páginas en miniatura antes de que elijas nada. Es la manera de no equivocarse: miras, cuentas sobre lo que ves y marcas. En los rangos puedes escribir 1-3, 5, 8- —el guión suelto al final significa «hasta el final»— y también al revés, 5-1, si quieres que esas páginas salgan en orden inverso.
Casi todos los buzones rechazan adjuntos de más de 20 o 25 megas. Pero hay un detalle que descoloca a mucha gente: ese límite no se aplica al archivo tal cual, sino al mensaje completo una vez codificado para el envío, y esa codificación lo engorda alrededor de un tercio. Por eso un PDF de 20 megas puede rebotar en un buzón que dice admitir 25.
Dividir un documento pesado en partes que quepan sueltas suele salir más a cuenta que montar un enlace de descarga, sobre todo con administraciones y clientes que no siempre pueden abrir enlaces externos. Y si lo que pesa son las fotos escaneadas, antes de partir nada prueba a comprimir las imágenes: muchas veces con eso ya cabe entero.
Una ventaja de dividir aquí: no se pierde calidad. Las páginas se copian tal cual, sin recomprimir ni convertir a imagen, así que el texto sigue siendo seleccionable y buscable.
Un documento de 40 megas en cuatro trozos de diez, que sí pasan el filtro del buzón sin tener que recurrir a enlaces de descarga.
La hoja del contrato con la firma, la página del extracto con el movimiento, el certificado dentro de un dosier de treinta páginas.
Si tienes que mandar una nómina o un informe médico y solo hacen falta dos páginas, extrae esas dos. No enseñas lo que no tienes que enseñar.
Separar los capítulos de un manual para imprimirlos por tandas, o quedarte solo con las páginas que llevan las tablas.
Escaneaste veinte facturas seguidas en un solo PDF. Con «cada página aparte» las tienes en veinte archivos listos para archivar.
De un libro o unos apuntes largos, extraer solo el tema que estás estudiando para llevarlo en el móvil sin cargar con todo.
Dividir reparte todo el documento en varios archivos: cada página acaba en alguno de ellos. Extraer saca unas páginas concretas a un archivo nuevo y deja el resto fuera. Dividir es partir una tarta; extraer es cortar una porción. En los dos casos el original se queda intacto.
Por su posición física en el archivo, empezando por 1. Si el PDF es un libro escaneado cuya primera página impresa es la 5, aquí sigue siendo la 1. Por eso se muestran las miniaturas: para que elijas mirando en vez de contando.
Con números, guiones y comas. 1-3, 5, 8- significa las páginas 1 a 3, la 5 y desde la 8 hasta el final. Cada trozo separado por coma genera un archivo distinto. Y si escribes un rango al revés, como 5-1, las páginas salen en ese orden invertido.
Porque el límite del buzón —20 o 25 megas normalmente— no se aplica al archivo tal cual, sino al mensaje ya codificado para el envío, que engorda alrededor de un tercio. Por eso un PDF de 20 megas puede rebotar en un buzón que dice admitir 25.
No. El PDF se abre y se divide dentro de tu navegador. Carga la página, desconecta el wifi y pruébalo: sigue funcionando, porque no hay nada que enviar a ninguna parte.
No. Las páginas se copian tal cual al archivo nuevo, sin recomprimir ni convertir a imagen. El texto sigue siendo seleccionable y las imágenes mantienen su resolución.
Menos que el original, pero no en proporción exacta al número de páginas. Cada archivo se lleva las tipografías e imágenes que usan sus páginas, así que una parte con muchas fotos pesará bastante más que otra que solo tenga texto.
No, y te lo dice en vez de fallar sin explicación: un PDF cifrado no se puede copiar sin la clave. La salida es abrirlo con su contraseña en tu visor e imprimirlo a PDF; esa copia ya sale sin cifrar.
Están todas en herramientas de PDF y herramientas de imagen, y además está el generador de códigos QR para imprimir en 3D.