Un escaneo desordenado
El alimentador se comió el orden o metiste las hojas del revés. Aquí lo colocas mirando las miniaturas.
Cámbialas de orden, gíralas una a una y quita las que sobren, viéndolas todas en miniatura. Con el dedo o con el ratón, y sin que el documento salga de tu dispositivo.
Tus páginas — arrástralas, o muévelas con ◀ ▶
🔒 100 % privado — el documento se abre y se reescribe en tu dispositivo, sin subirlo a ningún servidor.
Admite un PDF de hasta 100 MB y 300 páginas. Con documentos largos las miniaturas tardan en dibujarse —en un móvil antiguo se nota bastante—, pero puedes empezar a ordenar antes de que estén todas. Las páginas se copian tal cual, sin recomprimir: lo que sí se pierde son los marcadores y los enlaces internos, y más abajo explico por qué. No abre documentos protegidos con contraseña.
Aparecen todas las páginas en miniatura, numeradas y en el orden que tienen ahora.
Arrastra, o usa las flechas ◀ ▶ de cada página. Gíralas con ↺ ↻ y quita las que sobren con ✕. Todo se puede deshacer.
Sale un documento nuevo con tus páginas en tu orden. El original se queda como estaba.
Reordenar páginas no mejora ni empeora un documento. Un PDF no es una imagen plana: es una colección de objetos —textos, tipografías, imágenes, vectores— y una lista que dice en qué orden van las páginas. Cambiar el orden es reescribir esa lista y copiar los objetos tal cual, sin descomprimirlos ni volver a comprimirlos.
De ahí que el archivo resultante pese casi lo mismo, que el texto siga siendo texto seleccionable y buscable, y que las fotos conserven exactamente la misma resolución. Es justo lo contrario de convertir las páginas a imagen o de comprimir un escaneado, que sí son viajes de ida.
Y prefiero decirlo aquí y no que lo descubras después. Cuando se construye un documento nuevo copiando páginas, hay tres cosas que se quedan por el camino: el índice lateral de marcadores, los enlaces internos que saltaban a otra página del propio documento y los campos de formulario rellenables.
El motivo es que un marcador no apunta a «la página 7», sino a un objeto concreto del archivo original; al copiar la página a otro documento, esa referencia deja de existir. Los enlaces a páginas web externas sí sobreviven, porque apuntan a una dirección y no a un objeto interno.
En la práctica esto solo te afecta si tu PDF es un manual o una tesis con índice navegable, o un formulario oficial. Para un escaneo, un contrato o unos apuntes, no cambia nada.
Se confunden a diario y son operaciones opuestas. Quitar una página deja un documento con todo menos esa página: es lo que se hace aquí, y sirve para tirar las hojas en blanco de un escaneo o la publicidad del final. Extraer crea un documento nuevo solo con esa página, y para eso está dividir PDF.
Un truco que ahorra vueltas: si lo que quieres es quedarte con veinte páginas de doscientas, extraer es más rápido que quitar ciento ochenta.
Antes de enviar a un trámite, porque muchas administraciones piden un único PDF con un orden concreto y rechazan lo que llega desordenado. Antes de imprimir, sobre todo a doble cara: quitar una hoja en blanco descoloca todo lo que viene detrás, así que mejor dejarlo bien antes de gastar papel. Y antes de compartir algo interno, para sacar del documento las páginas que no le tocan a quien lo va a leer.
Si lo que necesitas es solo enderezar páginas torcidas, tienes rotar PDF, que hace esa parte sin más opciones de por medio.
El alimentador se comió el orden o metiste las hojas del revés. Aquí lo colocas mirando las miniaturas.
Las caras vacías que aparecen al escanear a doble cara, fuera antes de imprimir o de enviarlo.
Primero el formulario, luego el DNI, después los justificantes: en el orden exacto que pide el trámite.
Sacar las páginas internas de un presupuesto antes de mandárselo a un cliente.
Girar la página tumbada y moverla a su sitio en la misma pasada, sin abrir dos herramientas.
Con los botones de flecha que lleva cada miniatura, siempre visibles y con sitio de sobra para el dedo. Arrastrar también funciona con el dedo, pero los botones son más seguros y no dependen del pulso.
No. Las páginas se copian tal cual al documento nuevo: no se recomprime nada, el texto sigue siendo texto seleccionable y las imágenes son las mismas. El archivo pesa prácticamente igual.
Se pierden. Al construir un documento nuevo copiando páginas, los marcadores del índice lateral y los enlaces que saltaban a otra página no viajan con ellas. El contenido visible se conserva entero; lo que desaparece es esa navegación.
Quitar deja un documento con todo menos esa página. Extraer crea un documento nuevo con solo esa página. Aquí se quitan; para extraer, usa dividir PDF.
Sí, hay un botón de deshacer que va marcha atrás cambio a cambio. Y mientras no descargues nada, el original está intacto: siempre puedes empezar de nuevo.
No. El PDF se abre, se reordena y se vuelve a escribir dentro de tu navegador. Carga la página, desconecta el wifi y compruébalo: sigue funcionando igual.
Hasta 300 páginas y 100 MB. Con documentos largos las miniaturas tardan en dibujarse y en un móvil antiguo se nota; van apareciendo de una en una y puedes empezar a ordenar antes de que estén todas.
No, esta herramienta trabaja con un solo documento. Para juntar varios está unir PDF, que también deja colocar las páginas en el orden que quieras.
Están todas en herramientas de PDF y herramientas de imagen, y además está el generador de códigos QR para imprimir en 3D.