Treinta y cuatro herramientas · gratis · sin cuenta
Totalmente gratis, sin cuentas, sin marcas de agua, sin “regístrate”
Utilidades para tus imágenes y tus documentos PDF que funcionan dentro de tu navegador: se abren, se usan y ya está. Sin registrarte, sin dar el correo y sin que tus archivos salgan de tu dispositivo.
Las herramientas
Todas gratis, dentro de tu navegador y sin que tus archivos salgan de tu dispositivo. Si echas en falta alguna, escríbeme.
Qué hace cada herramienta
Si prefieres leer antes de pulsar, aquí está cada una con detalle, incluido lo que no hace.
Imágenes
Hacer una foto de carnet
Recorta tu foto a los milímetros exactos que pide cada trámite —26×32 para el DNI y el pasaporte español, 30×40 para el 3×4, 35×45 para visados y trámites europeos, 51×51 para Estados Unidos— y monta una hoja de 10×15 cm con varias copias, el formato que imprime cualquier tienda de fotos por poco más de un euro. Lleva un óvalo y una línea como guía de encuadre, que no salen en la foto descargada. Lo que no hace: decirte si la foto cumple los requisitos oficiales de gesto, gafas o fondo; eso depende de la foto que hagas y lo confirma la autoridad que te la pide.
Poner un fondo nuevo a una foto
Separa a la persona o el objeto de su fondo y lo coloca sobre otro: un color liso —blanco para los trámites y para las fichas de producto—, un degradado de estudio, una imagen tuya o su propio fondo difuminado, que es el que mejor disimula los bordes del recorte. Puedes elegir la forma del resultado (cuadrada para Instagram, vertical, apaisada), el tamaño del sujeto y dónde se coloca. Lo que no hace: recortes perfectos de pelo suelto sobre un fondo del mismo tono.
Unir varias imágenes en una
Varias fotos entran y sale una sola: en fila para comparar un antes y un después, en columna para capturas de pantalla seguidas, o en cuadrícula para un collage. El orden se cambia arrastrando o con botones de flecha, y hay botón de deshacer. Ninguna foto se deforma nunca: cuando no encaja, se deja aire o se recorta, pero no se estira. Si lo que te piden es un documento, mejor montarlas en un PDF.
Convertir HEIC a JPG
Las fotos que guardan de serie los iPhone y muchos Android, pasadas a un formato que abre cualquier ordenador, programa o formulario oficial. De paso salen sin datos EXIF: sin fecha, sin modelo de móvil y sin las coordenadas del sitio donde las hiciste.
Comprimir imágenes
Para cuando la foto no cabe en el correo o el trámite exige menos de 2 MB: bajas la calidad hasta donde no se nota, o pides directamente un peso máximo. Si el resultado saliera peor y más pesado, te devuelve el original y te lo dice.
Redimensionar imágenes
Cambia el ancho y el alto en píxeles o en porcentaje, con los tamaños de siempre a un clic: 1920 para pantalla, 1080 para Instagram, 400 para una miniatura. Cuando hay que reducir mucho, la imagen se encoge por pasos para que los bordes no salgan dentados.
Convertir a WebP (y de WebP a JPG)
A WebP para que tu web cargue antes, porque pesa entre un 25 y un 35 % menos que un JPG equivalente. Y al revés, que es como llega casi todo el mundo: te has descargado un WebP y no hay manera de imprimirlo ni de adjuntarlo a un trámite.
Quitar el fondo de una imagen
Sueltas una foto y te la devuelve con el fondo quitado, para descargar en PNG transparente o sobre el color liso que elijas —lo que piden las fichas de producto y las fotos de perfil—. Es la única con un modelo de inteligencia artificial dentro, así que la primera vez tarda en prepararse; después va rápida, y el recorte también se calcula en tu dispositivo.
Documentos PDF
Unir PDF
Junta varios documentos en uno solo y coloca las páginas mirándolas en miniatura: el archivo sale en el orden que dejes en pantalla, no en el que soltaste los archivos. También sirve con un único documento, para arreglar un escaneo desordenado.
Dividir PDF
Parte un documento por rangos, extrae solo las páginas que necesitas o saca cada una en su propio archivo. Las páginas se copian tal cual: no se recomprime nada y el texto sigue siendo texto seleccionable.
Comprimir PDF
Para el escaneado de veinte megas que no pasa por el correo. Antes de tocar nada mira el documento y te dice si es buen candidato; y si el resultado fuese a pesar más que el original, no te lo descarga y te explica por qué.
PDF a JPG
Convierte las páginas en imágenes para subirlas donde no aceptan PDF —redes, mensajería, ciertos formularios—, eligiendo la resolución según a dónde vayan. Con un aviso por delante: al pasar a imagen el texto deja de poder seleccionarse.
Imágenes a PDF
Las fotos de un contrato o de unos tickets, montadas en un solo documento y en tu orden. Eliges tamaño de hoja, orientación y margen, y las imágenes se centran enteras sin deformarse nunca.
Organizar las páginas
La más completa de las de PDF: cambias el orden, giras página a página y quitas las que sobran, viéndolas todas en miniatura. Cada página lleva sus flechas ◀ ▶ además de poder arrastrarla, porque arrastrar con el dedo falla más de lo que parece, y hay un botón de deshacer.
Rotar PDF
Para las páginas que salen tumbadas o del revés del escáner. Las giras todas de golpe o solo las torcidas, y el giro queda guardado dentro del archivo: no es el «girar para mirar» del visor, que se pierde al cerrar y hace que quien lo reciba lo vea torcido igual.
Numerar las páginas
Números de página donde tú digas, empezando por la página y el número que quieras —la portada suele ir sin número— y en el formato «3» o «Página 3 de 40». Con vista previa para verlo antes de descargar.
Marca de agua
Un «BORRADOR» cruzado, un «COPIA» o tu logotipo sobre las páginas, eligiendo dónde va, cuánta transparencia y cuánta inclinación, con vista previa. Sirve para dejar claro el estado o el origen del documento; lo que no hace, y lo digo en la propia página, es impedir que copien el contenido.
Recortar los márgenes
Para leer en tablet o en un lector de libros: quitando el papel en blanco de alrededor, la letra se ve bastante más grande sin tocar el texto. Tiene recorte automático, que mira varias páginas y se queda con el margen más prudente, y ajuste a mano en milímetros.
Cubicaje y transporte
Volumen y peso de un envío
Los metros cúbicos y los kilos de toda tu carga, bulto a bulto, en centímetros, metros o pulgadas. Da además la densidad en kilos por metro cúbico, que anticipa si te van a cobrar por peso o por volumen sin mirar ninguna tarifa. Recuerda medir por fuera: con embalaje, con palé y con lo que sobresalga.
Calculadora de peso volumétrico
El peso que de verdad te facturan, que es el mayor entre lo que pesa y lo que ocupa. Con los divisores habituales: 6000 en aéreo, 5000 en paquetería exprés, 3000 en terrestre y 1 m³ = 1 tonelada en marítimo. Una caja de 60 × 40 × 40 cm con 12 kilos dentro factura 16 kg por avión y 32 por carretera.
Llenado de contenedor
Si tu carga cabe en un 20, un 40 o un 40 High Cube, cuánto ocupas de volumen y de peso, y cuántas cajas entran colocadas de la mejor manera. Avisa de lo que se te agota antes: con carga densa te quedas sin kilos con el contenedor medio vacío, y el de 40 pies admite menos peso que el de 20.
Grupaje marítimo y peso-medida
El W/M de un LCL: pagas por el mayor entre metros cúbicos y toneladas, con el mínimo de tarifa que encarece tanto los envíos pequeños. Y lo que más falta hace saber: el flete no es el precio final, porque van aparte el THC, la desconsolidación, la aduana y la entrega.
Calculadoras
Calculadora de IVA y de factura con retención
Añade el IVA a un precio, o lo saca de un total —dividiendo, que es como se hace: restarle el 21 % a un precio con IVA da un número que no es—. Y monta la factura de autónomo entera: base imponible, IVA, retención de IRPF y lo que acabas cobrando, pudiendo partir de cualquiera de los tres importes. La retención se calcula sobre la base, que es el error que descuadra media factura. Lo que no hace: decirte qué tipo te corresponde a ti.
Calculadora de descuentos y rebajas
Cuánto pagas con uno o dos descuentos encadenados, cuánto costaba antes una etiqueta rebajada, y a qué descuento único equivale ese «30 % + 20 % adicional», que no es un 50 % sino un 44 %. También explica lo que de verdad son un 3x2 y un «segundo a mitad de precio».
Precio de venta, margen y beneficio
A qué precio vender según el margen que quieras, qué margen y beneficio te deja el precio que ya tienes, y cuánto puedes pagar como mucho por un producto. Aclara la confusión que más dinero cuesta: el margen se mide sobre el precio y el markup sobre el coste, y quien multiplica el coste por 1,30 creyendo que gana un 30 % está ganando un 23 %.
Media y media ponderada
La media de una lista de números, con la mediana al lado para ver si algún valor extremo está tirando de ella. Y la media ponderada para notas con créditos, precios medios de varios lotes o valoraciones. Los pesos no tienen que sumar 100.
Calculadora de horas y minutos
Sumar y restar duraciones sin pelearse con el 60, calcular una jornada con su descanso —incluidos los turnos que cruzan la medianoche— y pasar a horas decimales, que es como se factura: media hora es 0,5 y no 0,30.
Calculadora de subidas e incrementos
Cuánto pasas a pagar cuando te suben un porcentaje, qué subida te han hecho entre dos recibos, y a dónde llega una subida que se repite cada año: un 3 % durante cinco años no es un 15 %, es un 15,93 %. También saca el precio que pagabas antes a partir del recibo nuevo. Lo que no hace: decirte cuánto te pueden subir el alquiler, que depende de tu contrato.
Rentabilidad y punto de equilibrio
Tres cuentas para saber si algo sale a cuenta: el retorno de una inversión con su rentabilidad anual equivalente, el margen de contribución —lo que deja cada venta para pagar los gastos fijos, que no es beneficio— y el punto de equilibrio: cuántas unidades hay que vender al mes para dejar de perder dinero. Si no hay punto de equilibrio posible, lo dice.
Conversor de unidades de medida
Distancia, superficie, volumen, peso y temperatura. Escribes una cantidad y salen todas las unidades de esa familia a la vez, con las equivalencias exactas: la pulgada son 2,54 cm clavados y la libra, 453,59237 gramos. Avisa de que el galón estadounidense y el británico no son el mismo, y la temperatura va aparte porque lleva desplazamiento, no solo multiplicación.
Calculadora de porcentajes
Las cuatro preguntas de verdad: cuánto es un tanto por ciento de algo, qué porcentaje es una cosa de otra, subir o bajar una cantidad, y cuánto ha variado algo entre dos valores. Con la cuenta escrita debajo, y explicando por qué bajar un 20 % y luego subirlo no te devuelve al precio de antes.
Regla de tres
Directa e inversa, con la frase entera escrita: «si 4 son 300, entonces 6 son 450». Lo difícil de la regla de tres no es la cuenta sino saber de cuál de las dos se trata, así que está explicado con ejemplos de cocina, de obra y de tiempos de trabajo —y también cuándo no se puede usar—.
Calculadora de fechas
Días entre dos fechas, con su desglose en años, meses y días; sumar o restar plazos; y contar solo días hábiles, sin sábados ni domingos. Trata los meses como saltos de calendario, no como 30 días, y resuelve bien el 31 de enero más un mes. No sabe de festivos, y lo dice.
Y además
QR3D — códigos QR para imprimir en 3D
Pegas un enlace —la carta de un restaurante, tus reseñas de Google, el wifi del local— y te lo llevas como imagen en PNG o SVG, o como objeto listo para imprimir en 3D: soporte de mesa, llavero o placa de pared.
Lo que lo diferencia de otros generadores es que el archivo 3MF lleva los dos colores guardados dentro, así que al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura la base y el código ya salen separados y con su filamento asignado. Sin eso, el código impreso no tiene contraste y no hay móvil que lo lea.
Cómo elijo qué herramienta necesito
Casi nadie llega buscando «convertir HEIC a JPG». Se llega con un problema: el correo rebota, el formulario no traga el archivo, la foto se ve borrosa. Esta es la traducción de los problemas más comunes a la herramienta que los resuelve.
«El archivo pesa demasiado»
Es el problema número uno, y la solución depende de qué sea. Si es una foto, empieza por comprimirla: baja el peso sin que la diferencia se vea. Si aun así no basta, es que la foto es enorme de medidas y lo que toca es reducir los píxeles, que es lo que más peso ahorra.
Si es un PDF, depende de cómo se hizo. Un escaneado adelgaza mucho al comprimirlo; uno hecho desde Word, no —y la herramienta te lo dice antes de que pierdas el tiempo—. Si solo necesitas mandar unas páginas concretas, sale más a cuenta partirlo.
«No me lo acepta»
Cuando un formulario o un programa rechaza el archivo, el problema suele ser el formato. Las fotos del móvil vienen en HEIC y muchos sitios no lo entienden: pásalas a JPG. Si te has descargado una imagen WebP que no hay manera de abrir ni de imprimir, conviértela. Y si lo que piden es una imagen y tú tienes un PDF, pasa las páginas a JPG.
«Me piden un solo documento»
El clásico de cualquier trámite. Si tienes varios PDF, júntalos en el orden que pidan. Si lo que tienes son fotos —el contrato fotografiado con el móvil, los tickets del mes—, móntalas en un PDF. Y si el documento está desordenado o sobran hojas en blanco, colócalo antes de enviarlo.
«Se ve mal o queda poco serio»
Páginas tumbadas del escáner: gíralas, y el giro queda guardado de verdad. Documento largo sin referencias: numéralo. Un borrador que no quieres que nadie confunda con la versión buena: márcalo. Márgenes enormes que se comen la pantalla de la tablet: recórtalos. Y para vender algo o para una foto de perfil, quitar el fondo cambia el resultado más que cualquier otra cosa.
Si nada de esto es lo tuyo y lo que quieres es fabricar algo, el generador de códigos QR te lo da como objeto para imprimir en 3D.
Por qué existe este sitio
Esto empezó por cabezonería. Necesitaba pasar unas fotos del móvil a JPG para un formulario que no aceptaba HEIC, busqué en internet y me encontré con lo de siempre: webs llenas de botones que parecen el bueno, una cuenta atrás para «acelerar la conversión», un límite de dos archivos al día y, al final, un «regístrate para descargar». Todo eso para una tarea que mi propio ordenador podía hacer en dos segundos.
Así que me puse a hacer la versión que a mí me habría gustado encontrar: una página que hace una sola cosa, la explica sin adornos y no te pide nada a cambio. Como funcionó, vinieron otras nueve. No hay empresa detrás ni ronda de inversión: soy una persona en Irún que se cansó de las páginas que te hacen esperar por gusto.
Qué criterio sigo para añadir una herramienta
No vale cualquier idea. Antes de ponerme, una herramienta tiene que cumplir cuatro condiciones, y si falla una, no la hago.
Tiene que poder funcionar entera en tu navegador. Si necesita un servidor procesando, una cuenta de usuario o una inteligencia artificial de pago, aquí no encaja: acabaría con límites de uso o cerrando el día que deje de salir a cuenta. Prefiero no tenerla a tenerla a medias.
Tiene que resolver un problema concreto y frecuente. No una función que suena bien en una lista, sino algo que le pasa a la gente de verdad: el correo que rebota porque el adjunto pesa mucho, el formulario que solo admite JPG, las seis fotos de un contrato que hay que entregar como un archivo.
Tiene que poder ser honesta. Si la única manera de que parezca buena es no contarte lo que pierde por el camino, no la publico. Por eso el conversor a JPG avisa de que el archivo va a engordar, y el compresor de PDF te dice a la cara cuándo tu documento no es buen candidato y no va a mejorar.
Tengo que poder comprobar que hace lo que dice. Cada herramienta se prueba con archivos reales y luego se vuelve a abrir el resultado para mirarlo por dentro. Suena obvio; no lo es tanto. Varias frases de estas páginas están escritas después de medirlas, y alguna hubo que corregirla porque la medición me quitó la razón.
En qué se diferencian de las webs que suben tus archivos
Casi todas las herramientas online que te encuentras hacen lo mismo: subes tu archivo a un servidor, allí lo procesan y te devuelven el resultado. Funciona, y muchas están bien hechas. Pero conviene saber qué implica ese viaje.
Tu archivo acaba en el ordenador de otra persona. Casi siempre se borra a las pocas horas, y casi siempre lo dicen en sus condiciones. Aun así, entre que lo subes y que se borra, ese contrato, esa nómina o esa foto del DNI han estado en un sitio que tú no controlas, en un país que a lo mejor no sabes cuál es, y han pasado por la red por el camino.
Hay límites, y no son técnicos: son de coste. Cada conversión consume tiempo de un servidor que alguien paga. De ahí el máximo de archivos al día, el tope de megas, la cola de espera y la versión de pago que quita justo eso.
Dependes de que esa web siga viva. El día que cierre, o que decida cobrar, te quedas sin la herramienta y con el enlace guardado que ya no lleva a ningún sitio.
Aquí no hay ese viaje. Los navegadores de hoy son suficientemente potentes para hacer ese trabajo ellos solos: pueden comprimir imágenes, dibujar páginas de un PDF, construir mallas en tres dimensiones y empaquetar un ZIP. Así que todo el trabajo ocurre en tu dispositivo. Lo que escribes, lo que sueltas y lo que se genera no viaja a ninguna parte, porque no hay ninguna parte a la que enviarlo.
Qué significa eso en la práctica
Nada que registrar. No hay cuentas, no hay correo de confirmación y no hay «regístrate para descargar». Entras y usas.
Sin límites artificiales. Como no hay un servidor pagando la factura, tampoco hay un contador de usos ni una versión de pago que te desbloquee lo que ya deberías poder hacer.
Privacidad de verdad, no una promesa. Esto no es una declaración de intenciones: puedes comprobarlo tú misma. Abre la herramienta, desconecta el wifi y sigue usándola. Si funciona sin internet, es que no está mandando nada a ninguna parte.
Funcionan en el móvil. Están pensadas para pantallas pequeñas desde el principio, no adaptadas después a regañadientes.
Y las limitaciones, que también las hay
Ser honesta con esto me parece parte del trato. Trabajar dentro del navegador significa depender de la memoria y la potencia de tu dispositivo, así que un móvil antiguo tardará más que un ordenador reciente, y con un PDF de cien páginas se nota. Algunas funciones necesitan un navegador moderno: si el tuyo es muy viejo, la herramienta te lo dirá con claridad en vez de fallar en silencio.
Hay cosas que directamente no se pueden hacer sin un servidor detrás —guardar tu trabajo entre visitas, por ejemplo—, así que esas no las vas a encontrar aquí. Y hay una que me piden a menudo y que tampoco está: reconocer el texto de un documento escaneado. Un escaneado son fotos de letras, no letras, y convertirlas en texto de verdad es un trabajo de otra categoría.
Cómo se sostiene esto
Las herramientas son gratuitas y la intención es que sigan siéndolo. Para cubrir el coste del dominio y del alojamiento, algunas páginas llevan o llevarán publicidad, siempre en espacios marcados y sin interrumpir lo que has venido a hacer: nada de vídeos que arrancan solos ni ventanas que tapan el botón de descargar. Si en algún momento se pone publicidad que use cookies, aparecerá antes el aviso correspondiente para que puedas decidir.
Y una cosa que no va a pasar nunca, porque es incompatible con cómo está hecho todo esto: vender tus datos. No los tengo. Tus archivos no llegan a salir de tu ordenador, así que no hay nada que vender aunque quisiera.
Preguntas frecuentes
¿De verdad es gratis? ¿Dónde está la trampa?
Es gratis y no hay versión de pago. El coste real de estas herramientas es el dominio y el alojamiento, que es poco dinero al año, y se cubre con la publicidad de las páginas. No hay trampa porque no hay nada que cobrar: el trabajo lo hace tu propio navegador.
¿Tengo que registrarme?
No. No hay cuentas ni formularios de registro en ninguna de las herramientas. Tampoco te pido el correo para «enviarte el resultado»: el resultado se descarga directamente.
¿Funcionan en el móvil?
Sí, están pensadas para pantallas pequeñas desde el principio. Lo que cambia es la velocidad: un móvil de hace seis años tardará bastante más con una foto de 4000 píxeles o con un PDF de cien páginas.
¿Necesito internet para usarlas?
Solo para cargar la página la primera vez. Después puedes desconectar el wifi y seguir usándola: es la forma más sencilla de comprobar que tus archivos no se están enviando a ninguna parte.
¿Puedo usar lo que genero para mi negocio?
Sí. Los archivos que generes son tuyos y puedes usarlos con fines comerciales sin pedir permiso ni citar nada. Lo que sí es responsabilidad tuya es tener los derechos sobre las imágenes o logotipos que subas.
¿Guardáis mis archivos o mis enlaces?
No, porque nunca llegan a salir de tu dispositivo. No hay ninguna base de datos donde guardarlos. Puedes comprobarlo desconectando internet después de cargar la página: la herramienta sigue funcionando igual.
Se me ocurre una herramienta que me vendría bien, ¿la puedo pedir?
Claro. Escríbeme al correo de contacto contando qué necesitas. No prometo hacerlas todas, pero las ideas buenas suelen acabar en la lista.
Contacto
Para dudas, fallos que encuentres o ideas de herramientas nuevas:
Detrás de esto hay una persona, no una empresa: Anita, desde Irún (Gipuzkoa, España).
Privacidad y aviso legal
Aquí tienes, en detalle, qué datos se tratan y en qué condiciones se usan estas herramientas:
- Política de privacidad — qué ocurre con lo que escribes, el alojamiento y la publicidad.
- Aviso legal y condiciones de uso — titular, garantías y legislación aplicable.