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Casi todos los buzones cortan en 20 o 25 MB. Comprime a 1 MB por foto y te caben veinte en un solo envío sin que nadie te pida que las mandes «por partes».
Arrastra tus fotos y bájales el peso todo lo que puedas sin que la diferencia se vea. Se comprimen en tu propio dispositivo: no se suben a ningún servidor.
El punto dulce: no se nota la diferencia y pesa bastante menos.
Voy bajando la calidad hasta llegar a ese peso y, si aun así no llega, también reduzco el tamaño en píxeles. Si pides muy poco, se notará.
Un PNG con foto apenas baja de peso: pásalo a JPG o WebP y verás la diferencia.
Bajar el tamaño es lo que más peso ahorra, y para pantalla casi nunca hacen falta más de 1920 px.
🔒 100 % privado — tus imágenes se comprimen en tu dispositivo y no se suben a ningún servidor.
Acepta JPG, PNG y WebP de hasta 40 MB cada uno. Si el resultado saliera más pesado que el original, te devuelvo el original y te aviso: no tiene sentido darte una versión peor. Ojo con el modo «hasta un peso»: para cumplir el objetivo puede recortar también las medidas de la imagen. En móviles antiguos, las tandas muy grandes van lentas.
Arrástralas o pulsa el recuadro. Puedes soltar muchas de golpe; se van comprimiendo una detrás de otra.
Mueve la calidad o pide un peso máximo. Cada cambio recomprime al momento y verás cuánto ha bajado cada archivo.
Una a una o todas juntas en un ZIP. Abajo del todo te digo cuánto has ahorrado en total.
Hay dos maneras de hacer que una imagen ocupe menos, y entender en qué se diferencian te ahorra la mayoría de los disgustos.
La compresión sin pérdida guarda exactamente los mismos píxeles ocupando menos sitio, buscando patrones que se repiten. Es lo que hace el PNG. Si descomprimes, recuperas el original bit a bit. El problema es que en una fotografía casi no hay patrones repetidos —cada píxel es un poco distinto del vecino— así que el ahorro es escaso.
La compresión con pérdida, la del JPG y la del WebP, hace otra cosa: tira información que el ojo humano apenas percibe. Divide la imagen en bloques, analiza qué detalles finos hay en cada uno y redondea los que menos se notan. Somos mucho más sensibles a los cambios de brillo que a los de color, así que empieza recortando por ahí. El resultado no es idéntico al original, pero tú no ves la diferencia y el archivo ocupa una fracción.
El número de «calidad» del JPG no es un porcentaje de nada: es cuánto se redondea al descartar detalle. En el tramo alto, esa escala es muy poco lineal. Pasar de 100 a 90 puede quitar más de la mitad del peso tirando detalles que sencillamente no puedes ver. Entre 90 y 80 se sigue ahorrando bastante y la diferencia solo aparece si amplías al 300 %.
Por debajo de 70 la cosa cambia. Empiezan a verse los bloques de 8×8 píxeles con los que trabaja el formato: aparecen manchas cuadradas en los cielos, halos alrededor de las letras y bandas en los degradados. Por eso la recomendación práctica es quedarse entre 75 y 85: ahí está casi todo el ahorro y casi ninguna pega. Y hay un detalle importante: cada vez que recomprimes, partes del resultado anterior y los defectos se acumulan. Comprime siempre desde el original, nunca desde una copia ya comprimida.
El WebP es más moderno y, a igualdad de calidad visible, pesa entre un 25 y un 30 % menos que el JPG. Además admite transparencia, cosa que el JPG no. Si las imágenes van a una página web, es la mejor opción: lo entienden todos los navegadores actuales y tu web cargará más rápido.
Para otras cosas, con cuidado. Si vas a enviar la foto por correo, llevarla a revelar o subirla a un formulario oficial, el JPG sigue siendo lo seguro. Y un aviso concreto: Safari todavía no sabe guardar en WebP. Si entras desde un iPhone o un Mac, verás esa opción desactivada; no es un fallo de la página, es una limitación de tu navegador, y prefiero desactivarla antes que darte un botón que no cumple lo que promete.
Un último apunte que vale más que todo lo anterior: lo que de verdad hace que una foto pese menos es tener menos píxeles. Una foto de móvil son 4000 píxeles de ancho. Para verla en una pantalla, o para mandarla por WhatsApp, con 1920 sobra. Reducir el tamaño a la mitad quita tres cuartas partes del peso antes de tocar la calidad. Por eso está aquí la opción de limitar el lado mayor; si la imagen es solo para pantalla, úsala.
Casi todos los buzones cortan en 20 o 25 MB. Comprime a 1 MB por foto y te caben veinte en un solo envío sin que nadie te pida que las mandes «por partes».
Esas webs oficiales que solo aceptan archivos de menos de 2 MB. Usa el modo «hasta un peso», pon el límite y deja de pelearte con el formulario.
Las imágenes pesadas son la causa número uno de que una web vaya lenta. Pasa a WebP, limita a 1920 px y verás la diferencia al cargar.
Wallapop, Milanuncios o Idealista tienen sus propios límites y a veces recomprimen fatal. Sube algo ya ajustado y tendrás mejor resultado.
Carpetas de fotos de años que ocupan decenas de gigas. Comprimir a calidad 85 puede recuperarte la mitad del espacio sin que veas ninguna diferencia.
WhatsApp recomprime por su cuenta y con mano dura. Si envías algo ya optimizado y no muy grande, lo que llega al otro lado se ve bastante mejor.
Sin perder nada, solo con compresión sin pérdida, y en fotografías el ahorro es pequeño. Lo que sí se consigue —y es lo que hace esta herramienta— es comprimir sin que la pérdida se aprecie. A calidad 75-80, la mayoría de las fotos bajan más de la mitad de peso sin diferencia visible a tamaño normal.
Porque el PNG comprime sin pérdida y no tiene control de calidad: no hay información que tirar. Si lo que tienes es una fotografía guardada en PNG, la solución es pasarla a JPG o WebP con el selector de formato. Si es un logotipo o una captura con pocos colores, el PNG ya suele ser lo mejor y conviene dejarlo.
Entre 75 y 85 para casi todo. Por encima de 90 el archivo crece mucho y la mejora es prácticamente invisible. Por debajo de 60 se empiezan a ver manchas cuadradas y bordes sucios, sobre todo en cielos, degradados y texto.
No. Todo ocurre dentro de tu navegador. Puedes comprobarlo: carga la página, desconecta el wifi y comprime igualmente. Si funciona sin internet, es que no está mandando nada a ninguna parte.
Para imágenes que van a una página web: con la misma calidad pesa un 25-30 % menos y admite transparencia. Para enviar por correo, imprimir o subir a un trámite es más seguro el JPG, que lo abre absolutamente todo. Y si entras desde Safari, verás el WebP desactivado porque ese navegador aún no sabe guardarlo.
Sí. Se procesan una detrás de otra para no agotar la memoria y luego te las llevas todas juntas en un ZIP. En un móvil antiguo, con tandas muy grandes, conviene ir por grupos.
Sí. Cada compresión parte del resultado de la anterior, así que los defectos se acumulan y ya no se pueden quitar. Trabaja siempre desde el archivo original, no desde una copia que ya habías comprimido antes.
Porque esa imagen ya estaba bien comprimida y volver a pasarla por el proceso añade peso en vez de quitarlo. Cuando eso pasa, te devuelvo el archivo original tal cual y te lo digo en la lista. Prefiero eso a darte una versión peor y más pesada.
Están todas en herramientas de imagen y herramientas de PDF, y además está el generador de códigos QR para imprimir en 3D.