Acelerar una web
Pasar a WebP las fotos de un catálogo o de un blog para que la página cargue antes y PageSpeed deje de protestar.
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En los dos sentidos: a WebP para que tu web cargue más rápido, o a JPG para que el archivo lo abra cualquiera. Todo en tu dispositivo, sin subir nada.
Para webs: pesa entre un 25 y un 30 % menos que el JPG con la misma calidad.
Tu navegador (normalmente Safari en versiones antiguas) sabe abrir archivos WebP pero todavía no sabe guardarlos. He cambiado la salida a JPG para no darte un archivo con la extensión equivocada. Desde otro navegador funcionará.
Entre 80 y 85 es el punto dulce: no se aprecia diferencia y el archivo pesa mucho menos.
Bajar los píxeles ahorra más peso que cualquier ajuste de calidad.
🔒 100 % privado — la conversión ocurre en tu dispositivo y tus imágenes no se suben a ningún servidor.
Acepta JPG, PNG y WebP de hasta 40 MB cada uno, y convierte en los dos sentidos. No maneja WebP animados: de uno de esos solo saldría el primer fotograma. Al pasar a JPG, la transparencia se rellena de blanco. Si tus fotos son HEIC de iPhone, pásalas antes a JPG.
JPG, PNG o WebP, varias a la vez. Se quedan en tu ordenador: no viajan a ninguna parte.
WebP si es para tu web, JPG si el archivo va a salir de ella. Y ajusta la calidad si quieres.
Una a una o todas juntas en un ZIP, con el ahorro de peso indicado en cada archivo.
El WebP es un formato de imagen que Google publicó en 2010 con una idea sencilla: las imágenes son casi siempre lo que más pesa de una página web, y el JPG tenía ya casi veinte años. Hace lo que hacen el JPG y el PNG —fotos con pérdida, dibujos sin pérdida, transparencia, incluso animación— pero con algoritmos más modernos.
Porque la velocidad de carga cuenta para el posicionamiento, y quien pone las reglas de esa medición es Google. Si pasas tu web por PageSpeed Insights, tarde o temprano te dirá que sirvas las imágenes «en formatos de nueva generación». Que además el formato sea suyo ayuda, claro, pero el argumento técnico se sostiene solo: menos bytes es menos espera, sobre todo en móvil con mala cobertura.
En fotografías, la horquilla realista frente a un JPG de calidad equivalente es de un 25 a un 35 % menos de peso. No es magia, pero en una página con quince fotos son cientos de kilobytes que no hay que descargar.
Donde el WebP arrasa es frente al PNG: en capturas de pantalla, logotipos e ilustraciones con pocos colores es habitual quedarse en menos de la mitad, conservando la transparencia. Si tu web tiene PNG pesados, ahí está el ahorro grande. Y hay un caso donde no compensa: un JPG ya muy comprimido puede salir más pesado en WebP, porque estarías recomprimiendo lo ya comprimido. Por eso la herramienta te avisa cuando el resultado pesa más que el original.
En navegadores, el problema está resuelto: Chrome, Firefox, Edge y Safari lo muestran sin pestañear. El lío está fuera del navegador, y es ahí donde la gente se atasca: versiones de Photoshop anteriores a 2022 sin complemento, muchos laboratorios de impresión y quioscos de fotos, bastantes formularios de la Administración que solo aceptan JPG o PDF, programas de diseño antiguos, algunos visores y marcos digitales. Nada de esto es culpa tuya, pero te bloquea el trámite.
La regla práctica es fácil de recordar: WebP para lo que se queda dentro de tu web; JPG para lo que sale de ella. Si la imagen va a ir por correo, adjunta a una solicitud, a una imprenta, a un cliente o a una plataforma que no controlas, mándala en JPG y ahórrate la conversación. Tampoco tiene sentido convertir el archivo original de una foto que quieres conservar: guarda el original y convierte una copia.
Y si lo que buscas es que pesen menos sin cambiar de formato, tienes el compresor; si el problema es que las fotos son gigantes, reducir los píxeles ahorra más que cualquier otra cosa.
Pasar a WebP las fotos de un catálogo o de un blog para que la página cargue antes y PageSpeed deje de protestar.
Diez fotos por producto pesan mucho. En WebP ocupan un tercio menos y el cliente no se va mientras cargan.
Te has descargado una imagen y resulta ser WebP: pásala a JPG y ya la acepta la impresora o el laboratorio.
Muchos formularios oficiales solo admiten JPG o PNG. Conviertes, adjuntas y sigues con tu vida.
Es donde más se nota: un PNG de una captura puede quedarse en menos de la mitad sin perder nitidez.
Al revés que en la web: en el correo conviene JPG, porque no todos los programas de email enseñan WebP.
Un formato de imagen que publicó Google en 2010 y que comprime mejor que el JPG y que el PNG. Guarda fotos con pérdida como el JPG, dibujos sin pérdida como el PNG, admite transparencia y también animaciones.
En fotografías, entre un 25 y un 35 % menos de peso con una calidad equivalente. En dibujos, capturas y logotipos comparados con PNG el ahorro es mucho mayor, a menudo más de la mitad.
Porque la velocidad de carga es un factor de posicionamiento y las imágenes son casi siempre lo que más pesa de una página. PageSpeed Insights avisa expresamente de que sirvas las imágenes en formatos de nueva generación.
Los navegadores actuales lo abren todos. Los problemas están fuera: versiones antiguas de Photoshop, muchas impresoras de fotos y laboratorios, algunos formularios de la Administración y ciertos gestores de fotos antiguos. Para esos casos, conviértelo a JPG.
Cuando la imagen tiene que salir de tu web: fotos que vas a enviar por correo, adjuntar a un trámite, mandar a imprimir o entregar a un cliente. Ahí el JPG sigue siendo lo seguro.
Sí, si conviertes un JPG a WebP con pérdida, porque se recomprime lo ya comprimido. En la práctica no se nota a partir del 80 % de calidad. De un PNG a WebP la pérdida es mínima y el ahorro enorme.
Sí, funciona en los dos sentidos. Elige JPG o PNG como formato de salida y suelta tus archivos WebP. Ten en cuenta que al pasar a JPG la transparencia se rellena de blanco.
No. La conversión la hace el propio navegador en tu dispositivo. Carga la página, desconecta internet y compruébalo: sigue funcionando igual.
Están todas en herramientas de imagen y herramientas de PDF, y además está el generador de códigos QR para imprimir en 3D.