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Rentabilidad, contribución y punto de equilibrio

Si una inversión ha salido a cuenta, cuánto deja cada venta para pagar los gastos fijos y cuántas unidades hay que vender para no perder dinero.

Qué quieres calcular
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Si lo pones, sale también la rentabilidad anual, que es la que sirve para comparar.

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Trabaja siempre sin IVA y con costes por unidad. Esto no es asesoramiento financiero: son divisiones. Una inversión depende también del riesgo, de los impuestos y de la posibilidad de perder el dinero.

Costes fijos y costes variables

Todo lo de esta página se apoya en una distinción sencilla y que casi nunca se explica bien:

La diferencia importa porque los dos se comportan de manera opuesta. Si vendes el doble, los variables se duplican y los fijos se quedan igual. Por eso un negocio con muchos costes fijos sufre mucho cuando baja la venta, y gana mucho cuando sube.

El margen de contribución no es beneficio

Esta confusión es la que más disgustos da. Si vendes a 25 euros algo que te cuesta 10, tu contribución es de 15 euros por unidad, un 60 % del precio. Eso no es lo que ganas: es lo que queda de cada venta para pagar los gastos fijos. Hasta que la suma de todas las contribuciones del mes cubre esos gastos fijos, el negocio está perdiendo dinero.

Se llama «contribución» precisamente por eso: cada venta contribuye a tapar el agujero de los gastos fijos. Las primeras ventas del mes no ganan nada; simplemente reducen la pérdida.

El punto de equilibrio: cuántas unidades para no perder

De ahí sale la pregunta más útil que puede hacerse quien tiene un negocio pequeño: ¿cuánto tengo que vender para no perder dinero? Se calcula dividiendo los gastos fijos entre la contribución por unidad.

Con 1.800 euros de gastos fijos al mes y una contribución de 15 euros por unidad: 1.800 ÷ 15 = 120 unidades. A partir de la 121, cada venta deja 15 euros limpios. Por debajo de 120, el mes se cierra en pérdidas por mucho que se haya trabajado.

Este número cambia todas las decisiones. Saber que necesitas 120 ventas al mes —seis al día— es muy distinto de «a ver si vendo bastante». Y permite hacer la pregunta al revés: si solo puedes vender 80 unidades, o subes el precio o bajas el coste, porque vender más no es una opción realista.

Cuando no hay punto de equilibrio

Si el coste variable iguala o supera el precio de venta, no hay ninguna cantidad que te saque de pérdidas: cada unidad vendida aumenta el agujero. Suena absurdo y pasa más de lo que parece, sobre todo cuando no se cuentan los envíos y las comisiones como lo que son, costes variables. La calculadora te lo dice en vez de darte un número gigante sin sentido.

La rentabilidad de una inversión

El ROI es la cuenta más simple de las tres: lo ganado dividido entre lo invertido. Si pones 5.000 y recuperas 6.500, has ganado 1.500, que es un 30 % de rentabilidad.

Pero ese 30 % no significa nada sin el tiempo. Un 30 % en un año es excelente; un 30 % en diez años es mediocre. Por eso, si indicas los años, se calcula también la rentabilidad anual equivalente: la que, repetida cada año, daría el mismo resultado final. Ese 30 % en tres años equivale a un 9,14 % anual, que ya se puede comparar con otras opciones.

Esto no es asesoramiento financiero. Es una división. Una inversión no se juzga solo por su rentabilidad pasada: también cuentan el riesgo, los impuestos, las comisiones y la posibilidad de perder el dinero. Si vas a tomar una decisión importante, habla con alguien que esté habilitado para aconsejarte.

Qué pasa con tus números

Se quedan en tu dispositivo. Los costes, los precios y las inversiones que escribas no se envían a ningún servidor ni quedan guardados.