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Calculadora de IVA y de factura con retención

Saca el IVA en los dos sentidos, y monta la factura completa de autónomo: base, IVA, retención de IRPF y lo que acabas cobrando.

Qué quieres calcular
€

El precio antes de impuestos: lo que cobras por tu trabajo o por el producto.

Tipo de IVA

🔒 100 % privado — la cuenta la hace tu navegador y no se envía ni se guarda nada.

Acepta los números como quieras escribirlos: 1.234,56 o 1234.56. Lo que esta calculadora no hace: decirte qué tipo de IVA o qué retención te corresponde a ti, porque eso depende de tu actividad y lo fija la ley. Tampoco es una gestoría: para tu caso concreto, pregunta a la tuya o a la Agencia Tributaria.

El error que descuadra la mitad de las facturas

Es este: aplicar la retención sobre el total con IVA en vez de sobre la base. Suena a detalle y cambia el dinero que cobras. Con una base de 1.000 euros al 21 % de IVA y 15 % de retención, la retención son 150 euros —el 15 % de la base— y no 181,50, que es el 15 % del total. Esos 31,50 euros de diferencia no son un redondeo: son una factura mal hecha que tu cliente te va a devolver, o peor, que te va a pagar mal.

El orden correcto es siempre el mismo:

Con 1.000 de base, 21 % de IVA y 15 % de retención: 1.000 + 210 − 150 = 1.060 euros. En la factura aparecen las cuatro líneas; en tu cuenta entran 1.060.

El otro error: restar el IVA en vez de dividir

Cuando tienes un precio que ya lleva el IVA dentro y quieres saber la base, mucha gente le resta el 21 %. No sale. Si el total son 121 euros, restarle el 21 % da 95,59, y la base de verdad son 100. Hay que dividir entre 1,21, no restar. La razón es que el 21 % se calculó sobre 100, no sobre 121, así que no se puede deshacer restando ese mismo porcentaje de una cantidad mayor.

Para el 10 % se divide entre 1,10 y para el 4 %, entre 1,04. Es exactamente lo que hace esta calculadora en el modo «sacar el IVA de un total».

La retención no es un impuesto nuevo

Esto confunde a casi todo el que empieza: parece que te están quitando un 15 % de lo tuyo. No es así. La retención es un adelanto de tu IRPF: tu cliente no te paga ese dinero, se lo ingresa a Hacienda a tu nombre, y cuando haces la declaración de la renta aparece como ya pagado. Si al final te tocaba pagar menos, te devuelven la diferencia.

Por eso, en el fondo, trabajar con retención es cómodo: vas adelantando impuestos poco a poco en lugar de encontrarte el golpe entero en junio. Lo que sí tienes que hacer es acordarte de que ese dinero nunca fue tuyo y no contar con él cuando mires el saldo.

Cuándo se pone retención y cuándo no

A grandes rasgos: se pone cuando facturas a empresas y a otros profesionales establecidos en España. No se pone cuando facturas a un particular. Si trabajas de cara al público —una peluquería, una tienda, una clase particular a un vecino— tus facturas llevan IVA pero no retención. Y si mezclas los dos tipos de cliente, cada factura lleva lo suyo.

Para clientes de fuera de España la cosa cambia, y no solo en la retención: también en el IVA, que puede no llevar o funcionar de otra manera. Eso ya depende del país y del tipo de servicio, y es terreno de gestoría.

Qué porcentaje te toca

Los que están puestos en los botones son los habituales, pero el tuyo lo determina tu actividad, no esta página:

Si no tienes claro cuál es el tuyo, no lo decidas por intuición: pregúntalo en tu gestoría o en la Agencia Tributaria. Equivocarse aquí se arrastra a todas las facturas del trimestre.

Qué pasa con lo que escribes

Nada sale de tu navegador. Esta calculadora no envía los importes a ningún sitio, no los guarda y no lleva cuenta de nada: es una página con unas cuentas dentro. Puedes abrirla, desconectar el wifi y seguir usándola. Importa porque las cifras de tus facturas son información de tu negocio, y no hay ninguna razón para que viajen a un servidor ajeno solo para multiplicar por 1,21.